A orillas del río Mekong, en la frontera entre Tailandia y Laos, se encuentra una de las regiones más bellas del sureste asiático. Es el llamado Triángulo de Oro, tierra de opio y de paisajes exuberantes.
La zona del rio Mekong en la que confluyen Laos, Birmania y Tailandia es conocida como el Triángulo de Oro, debido a la cantidad de dinero que genera el tráfico de opio en esta región. Aunque el Triángulo de Oro en sí no es más que un paisaje de postal al que llegan turistas de todo el mundo, lo más interesante de esta zona son los pueblos que lo rodean, sobre todo en la zona tailandesa.
Son pueblos como Chiang Khong, Mae Sai o Chiang Saen, cercanos a la frontera con Birmania, y no tan masificados de turistas como en el resto del país. En ellos se puede ver de cerca el modo de vida de la gente, completamente distinto al que se ve en las ciudades más visitadas. Para eso, lo mejor es alquilar un songthaew y recorrer las pequeñas aldeas. Los recorridos pueden durar horas y horas, ya que se tratan de carreteras en muy malas condiciones, y los buses hacen numerosas paradas, pero es el mejor modo para conocer a los simpáticos thais, con conversaciones a base de mímica, muchas veces.
En esta zona montañosa y remota de Tailandia existen algunos pueblos de antiguos combatientes del Kuomintang chino (el partido nacionalista que luchó contra Mao), refugiados birmanos, algunos bandoleros que viven del contrabando de opio, y numerosos grupos étnicos minoritarios, como los Lahu, los Lisu o los Karen. Son pueblos milenarios que se dedican a la agricultura de subsistencia o al cultivo de opio, y visten de forma tradicional, por lo que son objeto de la curiosidad de los turistas y las agencias de viaje, que organizan treks para conocer sus poblados.
Muchos de estos treks tienen un impacto turístico negativo para estos pueblos, aunque otros se limitan a recorrer la selva en marchas de dos o tres días. Es mejor tener la opinión de alguien que ya haya hecho un trek, antes de apuntarse a uno cualquiera. Desde el Triángulo de Oro en su parte tailandesa, lo recomendable es pasar a Laos a través de la localidad de Chiang Khong. Se puede pasar a Laos desde Tailandia por otros puntos, como el Puente de la Amistad, que une Vientianne, capital de Laos, con Nong Khai, en Tailandia, pero merece la pena llegar hasta Chiang Khong sólo para llegar a Laos cruzando el Mekong.
La travesía del Mekong dura dos días, si se hace en lancha lenta, y recorre los 150 km que separan Chiang Khong de Luang Prabang, la antigua capital del reino de Laos. El recorrido por el Mekong es espectacular, y es fácil imaginarse a uno mismo uno de los personajes de Apocalypse Now, recorriendo el suave cauce del Mekong que se abre paso entre enormes cadenas de montañas cubiertas de selva. Después de atravesar algunos poblados formados por chozas de bambú, se llega a la ciudad de Luang Prabang, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
Una pequeña ciudad con un encanto especial, por conservar todavía una importante huella como ciudad colonial francesa, en los tiempos en que Laos, Tailandia y Vietnam formaban Indochina. Luang Prabang cuenta con numerosos templos y pagodas budistas de una gran belleza, como el conjunto del monte Phousi, en lo alto de la ciudad. Luang Prabang es muy agradable para pasar unos días paseando por sus tranquilas calles, o tomar café y croissants en las terrazas de su calle principal. Y es un punto de partida para explorar el norte de Laos, o para llegar a Vientianne, la capital de Laos.